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21 mayo 2007

ESPAÑA Y MARRUECOS.-

En torno a Marruecos existen dos escuelas de pensamiento, la que propugna una relación tensa con nuestro vecino y los que propugnan una sumisión complaciente, una constante cesión frente a sus exigencias. Ninguna de las dos tiene razón. Marruecos es un país estratégico prioritario para España, su estabilidad, progreso y evolución política son de interés preferente para nuestro país. Marruecos es una nación compleja, de larga historia, composición étnica diversa y heterogénea, de hecho es el país del Magreb árabe con la mayor proporción de beréberes y la mayor comunidad judía sefardí en toda la región. Es uno de los muy pocos países árabes que nunca fue dominado por el Imperio Otomano, lo que le confiere unas características y una personalidad notablemente singulares, tanto desde el punto de vista étnico como político, social, religioso y hasta gastronómico. Marruecos ni puede ni debe ser tratado como un enemigo, sino como un socio con el que ha de mantenerse un diálogo claro, transparente, firme, exigente, pero mutuamente respetuoso. Se tiene que entender que España y Marruecos tienen sus intereses y que es legítimo que cada país los defienda desde posiciones equilibradas, prudentes y sensatas. La cesión ante las presiones de Marruecos o una política de confrontación propiciada por cualquiera de las partes, sería el camino más corto a la crisis y al desencuentro.
En este contexto no se explica que el gobierno socialista, con la pueril obsesión de cambiar radicalmente todas las políticas del anterior gobierno, haya procedido a ejecutar una política de laxitud, casi siempre de cesión. El problema es que hoy podríamos estar ante una crisis larvada entre ambos países, y este gobierno socialista ni puede ni quiere reconocerlo porque sería tanto como certificar el fracaso estrepitoso de una de sus más arriesgadas apuestas. Conviene recordar que el presidente Zapatero, estando en la oposición, en medio de la crisis de desencuentro político entre ambos países, realizó una visita al vecino país en la que se mostraba abiertamente crítico con la política del gobierno. Cuando el líder de la oposición, en el futuro, realice su primer viaje oficial al Reino de Marruecos lo hará no sólo con el conocimiento sino que con el beneplácito del gobierno de España. Hablar con claridad e identificar sin ambages cuáles son nuestras líneas rojas, las que no se pueden traspasar, lejos de ser fuente de conflicto son la forma más eficaz de construir una relación sana, respetuosa y beneficiosa. En este punto conviene subrayar que España ha mantenido siempre una posición crítica hacia las posturas maximalistas en el conflicto del Sahara. El gobierno socialista ha roto una tradición de décadas, en defensa de una neutralidad activa, que no significa en absoluto inacción o desinterés, por cierto que los marroquíes algunas veces la reclaman denominándola neutralidad positiva. El gobierno ha optado por inclinarse claramente hacia una de las partes, eso lejos de contribuir o de catalizar una solución legal, viable y aceptable a ambas partes, solo debilita la posición española y hace un flaco servicio a la solución definitiva de un conflicto profundamente desestabilizador para la región. Hay que seguir exigiendo a todos prudencia, sentido común y renuncia a las posturas maximalistas, que es exactamente la posición que la diplomacia española ha mantenido desde 1977 hasta el año 2004. La resolución 1757 del Consejo de Seguridad de la ONU pone muy a la claras lo que aquí se ha dicho, por mucho que el Gobierno y su presidente quieran tratar de convencer al mundo que lo que hace es darles la razón.
Marruecos no es una democracia avanzada, pero tampoco es la dictadura de Castro. En Cuba no se ha liberado a un preso político condenado a muerte, no se le ha permitido presentarse a las elecciones, tampoco se le permitiría proclamarse vencedor y mucho menos se le nombraría primer ministro. Eso es exactamente lo que ocurrió en Marruecos con el socialista Abderrahman Yussufi. Cierto es que los poderes mas importantes del Estado permanecen en manos del rey, cierto es que queda también mucho recorrido y evolución política Pero no es menos cierto que ya se ha andado un trecho y que ese trecho recorrido debe ser reconocido.
Por otra parte existe la grave amenaza del islamismo radical y el terrorismo yihadista, puesto que Marruecos ha sido declarado por ese tipo terrorismo objetivo prioritario. Existen en ese país dos organizaciones islamistas, una legal y supuestamente moderada, y otra ilegal que es aún más radical. Al Qaeda ha fomentado la creación de un grupo terrorista, el Grupo Islámico Marroquí de Combate, que pone de manifiesto una vez más cómo el terrorismo yihadista es enemigo común del mundo islámico y de Occidente por igual. Es indispensable seguir fomentando la cooperación en diferentes ámbitos, crear una densa red de intereses económicos, comerciales, de inversión, culturales y políticos, que en primer lugar ayuden al acercamiento de los dos países, encaucen el diálogo respetuoso y, cuando sea preciso crítico, que España debe mantener con su vecino y que sea además un instrumento esencial para diluir, difuminar, prevenir y, en su caso, resolver las crisis bilaterales.
Sólo desde la claridad y del respeto mutuo se puede construir una saludable relación bilateral, lamentablemente no parece que ni la estrategia, la oportunidad, ni los medios elegidos por el actual gobierno español vayan encaminados a ese fin. Marruecos nunca antes había sido objeto de discrepancia partidista. El Partido Socialista empleó nuestra relación bilateral con el reino de Marruecos para desgastar la credibilidad en política exterior del anterior gobierno, y con sus políticas equivocadas en la presente legislatura, sigue metiendo la relación bilateral con nuestro vecino, en el ojo del huracán de la discrepancia política. Gravísimo error.

23 abril 2007

LA DICTADURA DE LOS TRUHANES.-

He permanecido tres semanas fuera de España y ausente de Vistazo a la Prensa. Periodo de recreo familiar y de sosiego intelectual, aunque no del todo ajeno a lo que sucedía en nuestra maltratada piel de toro, tan llena de rasgaduras y costurones. Tiempo suficiente, sin embargo, para meditar sobre el tragicómico acontecer español sin el atosigamiento del agreste día a día político y mediático, un emparejamiento de fortuna en el que es difícil discernir la índole subterránea de las mutuas dependencias. Y para confirmar que España ha dejado de contar en el ámbito internacional de las decisiones y se nos contempla como un manicomio político y social en el que nada, o muy poco, responde a criterios de razón. Me ha venido a la memoria durante estas meditaciones aquellos lejanos tempos de la primera mitad de los sesenta en que frecuentaba la casa de José Antonio Novais, en la Colonia Metropolitana, o éste acudía en la madrugada a la cafetería, en la sede de la Prensa del Movimiento, casi siempre acompañado por la duquesa de Medina Sidonia, más conocida como la "duquesa roja". Con Novais, un singular y paradójico personaje de cuya mano conocí a Isabel, la "duquesa roja" - ¿roja? Menudo “pollo” injusto montó en un restaurante de Zahara de los Atunes. Hube de intervenir en defensa del camarero injuriado y ella se encampanó. La silencié con una frase del Duque de Rivas, “que si él es primo de reyes, primo de reyes soy yo; y Conde de Benavente, si él es Duque de Borbón” - me unía una lejana amistad, iniciada a poco de llegar a Madrid en 1943. Años aquéllos en que, concluida la guerra mundial, se registraron no pocas defecciones de escritores desde "Arriba", que los había acogido sin tomar en consideración el pasado republicano de no pocos de ellos, al "ABC", persuadidos de que con el triunfo aliado había llegado el final del régimen de Franco y sobrevendría, con el respaldo aliado, la monarquía en la persona de don Juan de Borbón Battenberg. Alguien tan poco sospechoso como Luís María Ansón, cuenta que en la rada de Lisboa, permaneció algún tiempo una fragata británica para llevar al Conde de Barcelona a Canarias, donde el General García Escamez le esperaba para proclamar la Monarquía, hasta que Truman se percató del anticomunismo de Franco y se acabó la aventura.
Los intelectuales son los primeros en abandonar al el barco del régimen en que medraron. Un fenómeno históricamente generalizado que se reprodujo en toda Europa cuando ya se atisbaba el triunfo aliado. Y en Italia con especial énfasis. También en el ámbito comunista cuando comenzó a desmoronarse el imperio soviético. La casa de Novais, corresponsal de "Le Monde", era frecuentada por sujetos de muy diversa catadura política, que acudían a él para que trasladara al órgano de la izquierda francesa sus alegatos contra el franquismo. Allí conocí a los más asiduos, entre ellos a González Ruiz con quien tropezaría durante mis años de corresponsalía en Roma en dura pugna con la conspiración taranconiana. Y descubrí lo que Otero Novas escribió en uno de sus libros: que la oposición al régimen fue más retórica que efectiva y nunca le inquietó. Tampoco en términos de atosigamiento la ejercida desde la Secretaria de Estado vaticana, la cual, bajo la batuta de monseñor Benelli, no hacía ascos a connivencias con comunistas y separatistas. En algunas ocasiones me quedaba a solas con Novais hasta la alta madrugada y analizábamos la situación, en particular las tomas de posición de la prensa y los partidos políticos europeos respecto de lo que realmente ocurría en España. Novais, tanto si estaba sobrio como si no lo estaba, repetía una y otra vez: "No entienden nada". La muletilla de Novais, que era certera, es precisamente la que, durante mi excusión inglesa, me ha dado pie para exhumar los anteriores recuerdos.
ESPAÑA SIGUE SIENDO DIFERENTE.
Nada se entiende ahora fuera de nuestras fronteras, aunque por motivos muy diversos a los de entonces, de lo que sucede en España desde que el PSOE accedió al poder "por accidente". No se puede acusar a Juan Pedro Quiñonero de sectario en la selección de lo que editorialistas y columnistas escriben de España en la prensa internacional. Los metros racionalistas que prevalecen en los países llamados occidentales sumen en la perplejidad a políticos y comentaristas ante la despatarrada y tramposa incoherencia impresa por Rodríguez a su gestión de desgobierno. Y asimismo que, pese a sus alocados desvaríos, siga contando con un persistente colchón electoral. El viejo lema fraguista para el turismo de "España es diferente" adquiere hoy una dimensión inusitada en el ámbito político. Ni tan siquiera ahora, pese al sangriento oleaje del fundamentalismo islamista, se atreven los especialistas en terrorismo a equiparar en su orígenes y objetivos la matanza del 11 de marzo de 2004, gracias a la cual accedió Rodríguez al poder, con los atentados de las torres gemelas de Nueva York o del metro de Londres. ¿Y por qué es resistencia a la equiparación? He dispuesto de tiempo y tranquilidad para meditarlo. La vista de la causa por la matanza del 11 de marzo se ha convertido en caja de Pandora. Se multiplican las contradicciones y crece la confusión a medida que se avanza en la deposición de los testigos. Me pregunto si las declaraciones de unos y otros serían las mismas en el supuesto de que se aplicaran penas severas a los testigos que mienten a sabiendas y conculcan la advertencia previa que les hace el presidente del Tribunal sobre la obligación de decir la verdad y las puniciones establecidas por el Código Penal. O si el Ministerio Fiscal actuara en defensa de los intereses supremos del Estado y del bien común, en vez de ser la disciplinada correa de transmisión de las conveniencias coyunturales del gobierno y del partido en el poder. O si la indagatoria del juez del Olmo no tuviera más agujeros que un queso gruyere. Resultará comprometido para el Tribunal, de seguir la vista de la causa como hasta ahora, esclarecer lo que realmente se esconde tras el genocidio y dictar una sentencia ecuánime. El rigor de su presidente puede verse frustrado por la deliberada ocultación de pruebas o la calculada tergiversación que rezuman las declaraciones de determinados funcionarios policiales o de próximos a los inculpados, en flagrante contradicción con las de otros. Pero si en la sala judicial menudean las contradicciones, emergen actuaciones policiales desconcertantes y asistimos a justificaciones esperpénticas, fuera del aula estallan bombas mediáticas que acrecientan la consternación. Las dos más recientes las han detonado el que fura director general de Información Internacional del presidente Rodríguez, Javier Valenzuela, y el director de "El Mundo", Pedro J. Ramírez. El primero con su libro "Viajando con ZP". Y el segundo con su "Carta del director" del pasado domingo, titulada "La joinr venture".
RODRÍGUEZ SE UFANABA DE LAS CLAVES QUE LE DIERON LA VICTORIA. ELECTORAL.
El retrato que Valenzuela traza de Rodríguez es inquietante, pese al esfuerzo del autor para que prevalezca el elogio. Confirma, aún sin quererlo, que tenemos un presidente del gobierno cuyo destino habría de ser la tumbona del psiquiatra. Pero como lo más sustancial fue divulgado, subrayo una frase de Rodríguez relacionada con la matanza de los trenes de Atocha. Escribe Valenzuela: "Yo mismo -suele decir- gané las elecciones españolas con temas de política internacional: la guerra de Irak y el terrorismo islamista que produjo los atentados del 11-M". Una envanecida y freudiana declaración que se presta a graves interpretaciones. Es evidente que Rodríguez confunde la política internacional con pataletas demagógicas, las cuales carecen de trascendencia cuando las protagonizan extremistas inmaduros. Pero imperdonables en un presidente de gobierno obligado a servir los intereses de la Nación por encima de sus personales fobias y filias. Corrobora el propio Rodríguez que se valió de la guerra de Irak como uno de los manejos encaminados a ganar las elecciones que los sondeos le daban por perdidas, al tiempo que para alinearse servilmente con Chirac, Schröeder y Mohamed VI, quienes luego le dejarían a solas frente a los USA. Considero indiscutible que la ofensa a la bandera norteamericana y la promesa de la retirada de nuestras tropas de Irak en la campaña electoral no fueron sólo producto de su inquietante infantilismo político y de rencor hacia Aznár, sino también de pactos preelectorales con los políticos antes citados. Los europeos no perdonaban a Aznár que su acuerdo con Polonia los dejara en situación de inferioridad a la hora de las decisiones en el seno de la Unión Europea. Y el déspota de Marruecos el fracaso de su tanteo de fuerza en el islote de Perejil, de muy superior alcance al que se le otorga desde la izquierda cerril. El protagonismo que Rodríguez asume respecto de la guerra de Irak, cuya argumentación desmiente el envío de tropas a la guerra de Afganistán y al avispero de el Líbano, también lo alardea respecto de la matanza terrorista de Madrid como el otro peldaño de "política internacional" para su asalto revolucionario al poder. Conviene tomarlo en consideración puesto que otorga al genocidio una dimensión internacional que excede del terrorismo fundamentalista islámico. Y asimismo, de los delincuentes comunes que se sientan en el banquillo como presuntos autores o favorecedores de la matanza.
LAS TARDÍAS REVELACIONES DE PEDRO J. RAMIREZ.
Pedro J. Ramírez ocultó – no señor, lo había contado en “La Mañana” de la cadena COPE - durante tres años la conversación telefónica que sostuvo con Rodríguez a las diez de la noche del 11 de marzo. Una conversación que, a mi modo de ver, justificaría que el magistrado Gómez Bermúdez ordenase comprobar si está registrada aquella llamada telefónica, requiriera para declarar al director de "El Mundo" e incluso reclamara del presidente del gobierno, mediante los trámites prescritos por la ley, que ratificara o desmintiera su existencia y la validez de la trascripción. El contenido de las revelaciones, sospechosamente silenciado por la mayoría de los medios, afecta a cuestiones sustanciales del proceso judicial. Toda la conversación es sustanciosa y comparece en ella el rencor de Rodríguez hacia Aznár, así como la evidencia de que el entonces presidente del Gobierno comunicaba al secretario general del P(SOE) las incidencias de la investigación policial, aquellas mismas que el ministro de Interior, Acebes, trasladaba de inmediato a la opinión pública. Recogeré, sin embargo, los tramos de mayor importancia: Rodríguez: "Saben desde hace horas que ha sido Al Qaeda pero no lo quieren reconocer. Mira, yo sé por medios policiales que se han encontrado ya los restos de uno o dos de los suicidas" PJR: "¿Estás seguro de eso?" Rodríguez: "Es una información que nos llega desde dentro. Oye, hemos gobernado durante trece años y tenemos gente dentro" Conviene recordar que fue Gabilondo, en la SER, quien propaló la especie del hallazgo de los restos de un terrorista suicida. Y es evidente que la confidencia le llegó desde el PSOE. La duda radica en si también fue engañado Rodríguez o éste, aún conociendo la falsedad de la noticia, pretendió que el director de "El Mundo" la hiciera suya, la publicara y le concediera mayor verosimilitud, al punto de reiterarla hasta el mismo día de las elecciones. No cabe duda, asimismo, de que la existencia de al menos un terrorista suicida. Reforzaba la especie de un atentado de Al Qaeda, hasta ese momento incierta e indemostrable. Rodríguez, cuya vanidad y cortas luces suelen traicionarle, hizo también a Pedro J. una comprometedora confidencia que confirma lo que Matías Ros denunció en Vistazo a la Prensa desde el primer momento: que eran los hombres de Vera en la Policía Nacional y en la Guardia Civil quienes manipulaban la información que recibían los altos mandos del ministerio de Interior y éstos proporcionaban al gobierno. Aquellos mismos que, a tenor de lo que emerge en la vista de la causa, tenían como confidentes a los traficantes asturianos de dinamita y algunos de los musulmanes encausados o liquidados en el piso de Leganés, que están en el secreto del montaje de la furgoneta Kangoo y de la famosa mochila de Vallecas, amén de en el misterio de los explosivos que realmente se utilizaron. ¿Esos mismos agentes que Pérez Rubalcaba, una vez al mando del ministerio de Interior se apresuró a premiar con ascensos y a situar en puestos claves del aparto policial? Es innegable a estas alturas, y lo confirma la conversación con Pedro J. Ramírez, que el P(SOE) disponía de fieles "topos" en espacios clave de las Fuerzas de Seguridad del Estado, los cuales no acertaron a marginas los sucesivos ministros de Interior del gobierno Aznár. Un error que el Partito Popular ha pagado caro.
RODRÍGUEZ SE CONFABULÓ CON KERRY .
Tanta o mayor importancia poseen otros dos tramos de la conversación. Pregunta Pedro J. Ramírez a Rodríguez si tan seguro está de a autoría de Al Qaeda. Y éste responde: - "Estamos en contacto con la gente de Kerry. Tienen topos en la Casa Blanca y les han dicho que aunque avalen oficialmente la tesis del Gobierno sobre ETA, ya saben ha sido Al Qaeda". El pésimo olfato de Rodríguez en política internacional y su visceral animosidad hacia Bush le indujo a apostar por Ferry en la pugna electoral por la presidencia de los USA cuando ya era presidente del Gobierno. Fue uno de sus muchos patinazos que han contribuido al descrédito de España como Estado en el que confiar. ¿Persiguió Kerry con esa confidencia atraerse el respaldo de Rodríguez, o le pagó su apoyo, anticipadamente concertado, con un propiciatorio embuste? Tanto da lo uno como lo otro. Lo cierto es que así convenía a Rodríguez, cuya estrategia electoral para desmontar las opciones del Partido Popular consistía precisamente en la sembradura del miedo social a las presuntas y sangrientas consecuencias de la guerra de Irak para las tropas españolas, las cuales, por cierto, se establecieron en territorio iraquí cuando ya la fase convencional del conflicto estaba concluida.
FELIPE GONZÁLEZ ESTABA PERSUADIDO DE LA IMPLICACIÓN DE ETA .
Pregunta el director de "El Mundo" a renglón seguido de la anterior confidencia si los atentados no pudieron ser una faena a medias entre el terrorismo islámico y ETA. La respuesta fue: - "Eso es lo que dice Felipe, que ha sido un trabajo por encargo de ETA. Sería la primera vez que pasa algo así". No puede echarse en saco roto que Felipe González creyera en la conexión entre terrorismo etarra y terrorismo islámico. No sólo por haber dispuesto de amplias y seguras fuentes de información interior y exterior durante trece años. Quiso terminar con ETA por la vía del contraterrorismo, que desde hace largo tiempo se ha demostrado la más válida, aunque sus ministros de Interior, Corcuera y Barrionuevo, junto a Vera, erraran en la elección de quienes debían ejecutar el encargo. Sus posteriores relaciones en ámbitos internacionales de poder político y financiero le aportan información sobre los entresijos de los conflictos y sus concomitancias. Entre ellas, las interdependencias entre las organizaciones terroristas de toda laya. Y en particular, las existentes entre ETA y el terrorismo islámico que ahora se quieren silenciar, pese a que es de sobra conocido que los asesinos etarras se entrenaron y abastecieron con asiduidad en acogedores países islámicos como Libia, Irak o Afganistán. La Internacional del Terror, a la que en más de una ocasión me he referido, no fue una invención de Jacques Bergier, sino una realidad de gran alcance tras su creación en Cuba en 1969. Tampoco desconoce González los tortuosos manejos de los servicios secretos de las grandes potencias y las de menor entidad, como Marruecos, país en que mantiene nada desdeñables intereses financieros con Mohamed VI y su corte de corruptos. Tampoco desconocía González la existencia de las reuniones periódicas de movimientos y organizaciones de "naciones sin Estado", en la que participaba ETA además de conocidos "movimientos de liberación nacional". Se celebraban en la abadía d San Martín de Cuixá, próxima a Perpiñán, escenario por cierto de la reunión de Carod Rovira con Ternera y otros miembros de ERC y ETA, amén de misteriosos agentes de dos servicios secretos. Si el mismo día de la matanza advirtió a Rodríguez de que los atentados fueron un trabajo por encargo de ETA, debe admitirse que lo hizo con conocimiento de causa. Y no sólo porque lo dedujera a tenor de su experiencia y sus relaciones internacionales. Contribuyen a dar la razón a González los comunicados de ETA en "Gara", en uno de los cuales calificaban los atentados del 11 de marzo de "lucha armada". ¿"Lucha armada" islámica o "lucha armada" de afines? No creo que el descarado chantaje que ETA-Batasuna ejerce sobre Rodríguez se limite a la amenaza de hacer públicos los términos de los compromisos pactados en el curso de una negociaciones de "paz" emprendidas en 2002. Ni el empeño de Rodríguez en proseguirlas a cualquier precio, aún a costa de hundir el crédito de la Fiscalía General del Estado, utilizada para bloquear acciones judiciales que perjudiquen a Otegui y sus secuaces, así como la empecinada resistencia a impedir que los batasunos participen en las próximas elecciones bajo unas u otros siglas, ahora la desenterrada ANV. Ni tan siquiera vale para explicarlo el temor a nuevos atentados que, tras el de la T-4 de Barajas, arruinarían por completo el torticero "proceso de paz" en que Rodríguez se embarcó. Algo más demoledor debe saber ETA. Es posible que aquello mismo advertido por González. Hay motivos para sospecharlo.
LA FICCIÓN DE LA ALTERNCIA Y LA MANO MASÓNICA .
¿Fue casual que la matanza se registrara tres días antes de unas elecciones generales que según auguraban las encuestas ganaría de nuevo el Partido Popular? ¿Y lo fue que de inmediato el PSOE orquestara una compleja campaña de acusaciones contra el gobierno de Aznár que, además de ilícita, requería por sus dimensiones y apurada estrategia de acoso un complejo dispositivo? Se trata de dos cuestiones básicas que habría de plantearse el Tribunal y que a tenor de lo actuado hasta el momento permanece sin respuesta plausible. Y precisamente en este punto debo reiterar algo de lo que escribí en ocasiones tras el no esperado desenlace electoral. Aznár anunció nada más acceder al poder en 1996 que abandonaría el gobierno y la presidencia del PP una vez consumadas dos legislaturas. Era consciente de que así lo exigía la estrategia internacionalista de la alternancia, la cual tenía en España el antecedente de la voladura interna de UCD y la acción institucional del 23 de febrero de 1981 para que los socialistas de González accedieran al gobierno de la Nación con una duración prevista de dos legislaturas. Pero los sondeos de opinión, los que realmente se consideran válidos y no suelen salir a la luz, daban por segura una mayoría relativa al PSOE en las elecciones de 1996. Y no creo que fuera casual que estallaran como un alud los hasta entonces silenciados escándalos de los GAL y de una corrupción galopante que dieron al traste con las expectativas socialistas. Este proceso sistemático de forzada y vidriosa alternancia da pábulo a la sospecha de que era indispensable una conmoción política susceptible de inclinar hacia el PSOE esa estrecha franja del voto del descontento o de la indecisión que suele decidir los resultados electorales, tanto en España como fuera de ella, siempre entre nosotros con la ayuda suplementaria al partido más votado de la nefanda ley D´Hont. Meses atrás me llegó la confidencia de que la rama más radicalmente laicista de la masonería preparaba desde hace ocho años el dispositivo político encaminado a garantizar el acceso al poder del los socialistas una vez que se cumplieran los dos mandatos de Aznár. Fracasaron mis esfuerzos para confirmar la confidencia. Y si hoy la traigo a colación no es con la pretensión de sugerir que esa pueda ser la clave de la matanza del 11 de marzo, sino desde la convicción de que encaja en la estrategia de la alternancia para la ficción de la continuidad democrática antes descrita. Nada de insólito tendría ese apoyo a Rodríguez. Además de lo expuesto es de sobra conocida la pertenencia de Rodríguez a la masonería, así como la de varios de sus ministros de mayor confianza y de componentes de su entorno en la ejecutiva del (PSOE). No se recata Rodríguez, de otra parte, en enviar mensajes simbólicos a los "hermanos", como la rebuscada pose con el signo más significativo de vinculación al iluminismo que "El Mundo" recogía en la fotografía que ilustraba la información sobre la entrevista en Antena 3. ES NECESARIO DESENMASCARAR A LOS INDUCTORES.
La cuestión de fondo no reside tanto en confirmar que los acusados o los muertos en el piso de Leganés fueron o no los autores materiales de la matanza y si existió la connivencia con ETA a que se refería González. Radica en desenmascarar a los inductores, pues los hubo. Si algo ha quedado claro a lo largo de la vista de la causa es la incapacidad de los presuntos autores para instrumentar una operación como la del 11 de marzo con objetivos políticos muy concretos y de gran alcance. Operación de la que la lógica aconseja no descartar las acciones de distracción en que se convirtieron los explosivos que antes y después de la matanza no estallaron en puntos distintos del ferrocarril próximos a Madrid o el confuso bloqueo de la furgoneta etarra con explosivos en Cañaveras. Puestas sobre la mesa las piezas de este macabro rompecabezas encajan las de estas otras acciones terroristas frustradas por el azar o por así estar previsto. No me dejo llevar por las posiciones encontradas entre dos irreconciliables grupos mediáticos: el que lidera "El Mundo", seguido por Libertad Digital y la COPE; y el que mantienen a la contra "ABC", El País" y la SER, con acompañamiento periférico de sus filiales. Pero lo hechos son testarudos y a estas alturas de la inacabada película configuran el material sobre el que ha de trabajar el entendimiento. Y los hechos alertan sobre llamativas coincidencias, algunas de las cuales he señalado anteriormente. Pero existen otras muchas que siguen sin despejar. Por ejemplo: ¿Quiénes, y con qué finalidad, profanaron la tumba del GEO muerto en el intento de asalto al piso de Leganés y quemaron sus restos? ¿Acaso se temía una eventual exhumación judicial aportara pruebas comprometedoras? ¿Y no es llamativo que el policía que vivía en el piso contiguo al de los escondidos en el piso de Leganés haya tardado tanto en reclamar como suyos los papeles relativos a ETA que quedaron esparcidos tras la explosión y que, pese a su experiencia, no detectara nada anómalo en la vivienda de sus vecinos? Se multiplican las suspicacias a tenor de lo que hasta el momento han dado de sí las comparencias ante el Tribunal de la Audiencia Nacional. Demasiadas contradicciones y casualidades que enturbian el conocimiento de la verdad en vez de contribuir a su esclarecimiento. Nada insólito cuando una dictadura de truhanes convierte la trampa en razón de Estado.
Ismael Medina.

03 abril 2007

PUERTO PEREJIL 2007.-

CON ESTE GOBIERNO, RENDICION SIN CONDICIONES.-
En el año 2005, publiqué en “Periodista Digital” y en “GEES” unas líneas sobre el denominado oficialmente Puerto Tánger Med. Me temía que era un pretexto para englobar dentro de él la Isla.
Ahora, “Europa Sur” publica lo siguiente:

MARRUECOS OFERTA OTRO PUERTO JUNTO A TÁNGER - MED CAPAZ DE MOVER CINCO MILLONES DE TEUS.
A pocos meses de la puesta en marcha de la primera de las dos terminales de contenedores adjudicadas en el nuevo puerto Tánger Mediterráneo, prevista para julio de 2007, la Agencia Especial Tánger Mediterráneo (TMSA), que gestiona el puerto, está planeando ofertar las obras de construcción de una tercera terminal de contenedores. Para ello, ha iniciado ya contactos con alguna empresa. El proyecto contemplaría nuevos muelles que se construirían independientes de las instalaciones actuales, en la zona más próxima a Ceuta. La concesión incluiría la inversión portuaria a cargo del operador.
Las autoridades marroquíes ya han puesto cifras sobre la mesa y ofertan a la futura concesionaria entre 5 y 6 millones de TEUs (contenedores de veinte metros de longitud).La multinacional Maersk ocupa la primera de las terminales proyectadas y comenzará a operar en el mes de julio, según las previsiones. La empresa danesa prevé mover en una primera fase 1,5 millones de TEUs para alcanzar los 3 millones en 2009. La segunda de las terminales la operará el consorcio integrado por el operador italo-alemán Eurogate-Contship y las compañías marítimas marroquí Comanav, suiza MSC y francesa CMA-CGM. También prevén mover 1,5 millones de TEUs en una primera fase. Estos nuevos proyectos, que ya son conocidos por la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, deja la puerta abierta a posibles nuevos intereses de la multinacional danesa. Esta quizá ponga sobre la balanza si le resulta más rentable extender sus dominios a través de los nuevos proyectos unidos al desarrollo del norte de Marruecos o trasladar su negocio a los nuevos y futuros desarrollos que la APBA está acometiendo en Isla Verde Exterior.
Ante la falta de decisión de Maersk hacia los nuevos muelles de Algeciras, el Puerto decidió lanzar concurso público antes de final de año para explotar esa futura terminal. De momento, ya ha vendido la idea, recientemente, en el Sudeste Asiático.

31 julio 2006

MENUDO JUEGO DA PEREJIL.-

Y LUEGO DICEN QUE PEREJIL ERA UNA “ISLA TONTA”.
UN PRESUNTO “COMPLOT” CONTRA MOHAMED VI, A PUNTO DE PROVOCAR UNA CRISIS HISPANO-MARROQUÍ.
Las sorprendentes acusaciones lanzadas por un ex agente de los servicios secretos marroquíes, Hisham Bouchti, de que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de Rodríguez Zapatero intentó reclutarle para organizar un complot contra Mohamed VI, han puesto las relaciones bilaterales al borde de una grave crisis de tal magnitud que medios políticos en Marruecos no descartan que ésta haya sido la principal razón del viaje de Su Majestad el Rey a Marruecos la semana pasada, interrumpiendo sus vacaciones en Mallorca. Hisham Bouchti, un joven militar sin graduación perteneciente a las Fuerzas Auxiliares, cuerpo que depende del Ministerio del Interior y no del Ejército, se presentó de manera rocambolesca en España a comienzos de año pidiendo "asilo político". Tras los interrogatorios pertinentes por los servicios de inteligencia españoles, el joven militar de 28 años vio denegada su petición. En Madrid se llegó a sospechar que su presencia en España no fue voluntaria, sino que obedecía a una operación programada por los servicios secretos marroquíes.
La sorpresa en los medios diplomáticos españoles fue mayúscula cuando tres días antes de la llegada de Don Juan Carlos a Casablanca, el periódico de tendencia socialista “Ahdat el Maghribiya” y el semanario “Maroc Hebdo” publicaron largas entrevistas con Hisham Bouchti, en las que éste afirmaba que los servicios de inteligencia españoles “trataron de reclutarle para hacer de él un opositor al régimen de Mohamed VI”. Ambos periódicos, muy cercanos al régimen, acusaban directamente al CNI de “intentar desestabilizar a Marruecos”; un CNI cuyo director, Alberto Sáiz, fue nombrado directamente por el presidente Rodríguez Zapatero y que depende del ministro de Defensa. Según medios políticos de Rabat, “la manipulación es obra de un sector del régimen marroquí que pretende torpedear el papel que está jugando España en relación con Marruecos, y que defiende los intereses franceses en el antiguo Protectorado colonial”.
Hace unos meses, el semanario “La Verité” observaba que “Marruecos siempre tuvo como principal interlocutor y aliado exterior a España. Tan sólo en la primera mitad de siglo XX, Francia ocupó el primer puesto, tras la firma del Acuerdo de Protectorado”. “Pero España está volviendo a ocupar el lugar que históricamente fue el suyo: primer socio internacional de Marruecos”, escribía el semanario. Este vuelco en las relaciones exteriores comenzó a delinearse durante los gobiernos de Felipe González y alcanzó sus máximos con el gobierno de Aznár. La ocupación por un grupo de militares marroquíes del islote Perejil rompió esa luna de miel ascendente, beneficiando de golpe al Gobierno francés, que no ocultó su apoyo a la “aventura marroquí en el peñasco”.
Las declaraciones de Hisham Bouchti a la prensa marroquí cobraron más relieve cuando el Fiscal del Rey ante el Tribunal de Apelación de Casablanca ordenó abrir una investigación, solicitando a la Brigada Nacional de la Policía Judicial que “cualquier persona implicada en este asunto sea presentada ante la justicia”, lo que supondría, según algunas fuentes marroquíes, que responsables y altos funcionarios españoles podrían ser llamados a comparecer ante el juez, quien por otra parte pretende desplazarse a Madrid para abrir las consecuentes diligencias. “Las declaraciones de Bouchti son, como mínimo, sorprendentes”, señalan fuentes diplomáticas. En efecto, España es posiblemente el único país que, desde la independencia de Marruecos en 1956, jamás estuvo implicado en maniobras subversivas contra el régimen alauita. En las Memorias de Hassan II, el antiguo rey desvela innumerables complots urdidos contra él por sus vecinos Argelia y Libia, y por países “amigos” como Francia y Estados Unidos. De España, ni una palabra. Y tras la muerte de Hassan II y la llegada al trono de Mohamed VI, los sucesivos gobiernos españoles han tenido la prudencia de hacer oídos sordos a los cantos de sirena de los opositores, algunos de ellos de peso, que han desfilado por España.
Sobre un trabajo de Pedro Canales, en "La Razón".

28 julio 2006

LA CULPA FUE DE PEREJIL.-

NUESTRA POLITICA EXTERIOR, ESA GRAN DESCONOCIDA.-
¿Recuerdan las comparecencias del ministro Trillo informando sobre el desembarco de legionarios españoles – fueron “boinas verdes”, tropas especiales de Rabassa, Alicante, los que desembarcaron. Después llegó La Legión, como “guarnición” - en el islote de Perejil? ¡Cuanta risa a costa de Perejil!; las cadenas de televisión emitieron reportajes, hasta de la vida del cabrero – el cabrero era mujer, Rajma, en las fotografías, “entonces” y años después, recordando - marroquí que, parece ser, era el único ocupante – ocasional - del islote. Las reacciones de la ciudadanía fueron, digamos, muy españolas: nos reímos hasta de nuestra sombra y tratamos el incidente como si fuera resultado de la casualidad y no tuviera más repercusiones que la desproporcionada – la superioridad abrumadora, supone generalmente, minimizar las bajas propias y así fue: cero bajas, tanto propias como ajenas, por el proyectado efecto “disuasorio”, jindama del enemigo, a toda pastilla - reacción del gobierno de Aznár.
Lo ocurrido entonces sirvió para poner de manifiesto algo ya tradicional: que por nimio que fuera el incidente, Francia racaneaba el apoyo a España y se mostraba comprensiva con las posiciones marroquíes.
Después vino la famosa foto de Aznár en las Azores, seguida de meses en los que España apareció ante el mundo como un aliado incondicional de los Estados Unidos. La nueva posición internacional de España sorprendió a propios y extraños; entre los últimos, el presidente francés Chirac fue de los más constantes en sus críticas, reclamando mayor unidad de las políticas exteriores de los países miembros de la Unión Europea. Curioso: probablemente, como Perejil no tuvo importancia, no debía de acordarse.
El mandato de Aznár terminó con una posición internacional de España tan discutida como definida. España: interlocutor preferente de los norteamericanos y miembro de la Unión Europea con posiciones internas diferenciadas respecto a la entente franco alemana.
Después vino la derrota electoral del Partido Popular y la llegada al gobierno de ZP. Y con él, nuevo talante, también en política internacional: en su primera entrevista con Colin Powell, Zapatero lo hizo esperar cincuenta minutos para terminar diciéndole que tenía decidido retirar las tropas españolas de Irak.
En política interior europea, tenemos presentes los avatares vividos con el proyecto de Constitución Europea: vivamente defendida por Zapatero, aprobada por el pueblo español y rechazada por el 54,87% de los franceses. Y a partir de aquí, parón y a otra cosa.
En cuanto a nuestra política Iberoamericana, me vienen a la memoria noticias relacionadas con Chávez y la venta de armas – se ha constituido en el “distribuidor oficial” para América del Sur de la industria armamentística rusa - episodio que requirió la presencia en Venezuela del entonces ministro Bono, por motivaciones poco gallardas para cualquier gobierno. O las más recientes de Morales y el maltrato que le ha prodigado a Repsol, mientras nuestro Ejecutivo se mostraba comprensivo con el gobierno boliviano.
Llegados a este punto, creo que cabe una pregunta: ¿qué política exterior tiene España? Probablemente, la respuesta socorrida sea, «la alianza de civilizaciones»; un titular para consumo interno, publicitado por Zapatero y el primer ministro turco, Tayyip Erdogan; un titular que sugiere bondad, que nos evoca algún capítulo de Star-Treck, pero del que sospecho tanta utilidad en política internacional como lo fueron las posiciones pacifistas ante la primera y segunda guerras mundiales.
En estos días, la posición española ha conseguido irritar al gobierno de Israel, con afirmaciones impropias de cualquier diplomacia europea.
Perdonen, ¿alguien sabe cuales son hoy las directrices de la política exterior española?
Comentarios sobre un trabajo de Javier Pérez Llorca.

11 julio 2006

PUERTOS: EL ORO Y EL MORO.-

RABAT BUSCA EN LA PRIVATIZACIÓN DE LOS PUERTOS LA VÍA DE SU DESARROLLO.-
EL RESPONSABLE DE ZONAS LOGÍSTICAS DE TÁNGER-MED DICE QUE EL NEGOCIO MARÍTIMO CRECE Y QUE ESTE PUERTO NO ES UN ENEMIGO DE ALGECIRAS… ES UN ADVERSARIO, CUANDO MENOS.-
El director general de zonas logísticas y proyectos inmobiliarios de la Agencia Especial Tánger Mediterráneo (TMSA), Youssef Bencheqroun, considera que Tánger - Med "no ha nacido para competir con Algeciras" y menciona que el negocio marítimo mundial crece un 18 por ciento y "hay trabajo para todos". En una entrevista publicada en el último número de la publicación especializada Transporte XXI, Bencheqroun destacó que se presenta una oportunidad económica para todo el mundo y que con la nuevas instalaciones portuarias los operadores españoles van a ser quienes se verán más beneficiados "porque van a tener los costes marroquíes, pero van a estar prácticamente en Europa".
Precisamente mencionó la situación estratégica del puerto Tánger-Med, que entrará en funcionamiento en una primera fase en el verano de 2007, y la competitividad de este puerto. Aunque dijo que es difícil saber cuál será el precio del contenedor, sí indicó que con el futuro puerto "el precio de un contenedor con destino a Marruecos bajará en más de 200 euros por unidad".
En este punto se hace necesario salir al paso de la noticia, en la que se repite un mensaje: “no deseamos competir, no es un enemigo de Algeciras”. La mas elemental vergüenza torera, les obliga a no citar Ceuta, que será machacada entre el nuevo puerto y la Zona Económica Exclusiva.
Es evidente que es un burdo trabajo de agit prop. Como en el chiste, “no corred, que es peor”.
El responsable técnico marroquí explicó que en cuanto al gasto de la operación portuaria entre Tánger-Med, Algeciras, Valencia o Barcelona no habrá grandes diferencias, y que donde si puede haberlas es en relación a las zonas industriales donde se implanten los diferentes operadores. Destacó que la mano de obra en Marruecos es muy barata y que el salario intermedio de un trabajador con 44 horas semanales es de 200 euros.
En cuanto a los estibadores, dijo que cobran más al tratarse de un trabajo más complejo y añadió que la estiba cuenta con un régimen muy complicado. "Los sindicatos son muy duros". Los trabajadores de la estiba son funcionarios, pero apuntó que en cuanto a Tánger-Med, al ser la terminal de contenedores una concesión privada a Maersk, está va a hacer lo que quiera con sus propios trabajadores". Al respecto añadió que los operadores que se instalen en Tánger-Med van a poder contratar personal que no sea de Marruecos.
Para el país magrebí el proyecto de Tánger-Med es totalmente novedoso y pretenden trasladarlo a otros puertos. Para ello, el país tiene previsto sacar adelante una ley de reforma del sistema portuario cuya baza principal es la privatización. El técnico destacó que en una región donde hasta ahora no había nada y era pobre, se está desarrollando social y económicamente con el proyecto no sólo portuario de Tánger-Med sino de todo un entramado de zonas francas y redes viarias y ferroviarias que van a dar al norte de Marruecos un importante desarrollo gracias a una inversión total de 2.500 millones de euros, de los que 1300 provienen de la inversión privada y el resto de la pública.

25 abril 2006

PAPA ENCIMA DE MAMA.-


LA OPERACION ROMEO SIERRA:
DESARROLLO DE LOS ACONTECIMIENTOS.-
Contralmirante JOSE Mª TREVIÑO RUIZ. RGM, Octubre de 2002.

A las pocas horas de la invasión, helicópteros Cougar y Chinook del Ejército de Tierra, operando desde el helipuerto ceutí de La Viña Acevedo – Loma Margarita - y del melillense de Rostrogordo, reforzaban las guarniciones del peñón de Vélez de la Gomera, enclavado en la bahía de Alhucemas, la isla de este nombre y el archipiélago de las Chafarinas, poco después que un patrullero marroquí se aproximara a la isla del Rey, de este archipiélago, también deshabitada. Simultáneamente las guarniciones de Ceuta y Melilla, con más de 7.000 efectivos, eran puestas en estado de máxima alerta y acuarteladas.
La fragata Navarra, con una unidad de Infantería de Marina y embarcaciones Supercat a bordo, a la que más tarde se le uniría su gemela Numancia, alistada en un tiempo récord, se incorporaba el mismo día 12 para tomar el mando táctico de los patrulleros Laya, Cándido Pérez y P-114, que ya se encontraban en las proximidades de la isla del Perejil, ejerciendo además una poderosa disuasión con su sola presencia, dadas las características de sus misiles Harpoon antibuque y Standard SM-1MR antiaéreos. Simultáneamente las corbetas Infanta Elena y Cazadora se dirigían a la zona del cabo Tres Forcas para controlar los accesos al puerto de Melilla y vigilar el archipiélago de las Chafarinas. Desde el arsenal de Ferrol, saldrían con rumbo sur las fragatas Baleares y Asturias de la 31.' Escuadrilla, con gran capacidad antiaérea gracias a sus radares tridimensionales SPS-52B y sus misiles SAM Standard SM-1MR.
El Ejército del Aire tampoco permanecía ocioso, alertando sus Alas 11, 12, 14, y 15 de aviones F/A-18 Hornet y Mirage F-1, desplegados en las bases aéreas de Morón, Albacete, Torrejón y Zaragoza, al mismo tiempo que su red de alerta y control, compuesta por todos los EVA (Escuadrón de Vigilancia Aérea) más el GRUMOCA (Grupo Móvil de Control Aéreo) desplegado, estratégicamente dispuestos en el perímetro exterior de la península Ibérica, islas Canarias y Baleares, constituían un telón impenetrable a cualquier raid que pretendiese violar el espacio aéreo español.
En la misma mañana del viernes día 12, el contralmirante Bringas, comandante del Grupo de Unidades de Proyección de la Flota COMGRUFLOT, recibía una llamada del almirante de la Flota en la que le comunicaba que había sido designado COMANFOR o comandante de la Fuerza Operativa que debía restituir el islote a la soberanía española. En la base militar de Rabassa, en Alicante, sede del Mando de Operaciones Especiales (MOE), el general de brigada Andréu, jefe del MOE, recibía la orden del Mando Operativo Terrestre (MOT) de alistar y preparar una unidad de operaciones especiales que sería helitransportada cuando el gobierno así lo decidiese para recuperar la isla del Perejil sin derramamiento de sangre y en el menor tiempo posible una vez dada la orden de tomar la isla.
Desde el centro de operaciones aéreas CAOC-8 ubicado en la base aérea de Torrejón, el teniente general Rubio, general jefe del Mando Aéreo de Combate (GJMACOM), dirigía todo lo concerniente a la defensa aérea de España: la alerta de los cazas F-18 y F-1 puestos a su disposición, la adquisición de información relativa a la operación, se obtendría por medio de aviones Aviocar 212, Falcón 20, Cessna Citation y aviones de patrulla marítima P3 Orión basados en la base aérea de Motón. Esta información posteriormente sería procesada en el Centro de Inteligencia Aérea (CIA).
Mientras continuaba el intercambio de notas diplomáticas entre Madrid y Rabat sin llegar a ningún acuerdo, los estados mayores de los tres ejércitos seguían planeando la operación conjunta, coordinados por el EMACON. El estado mayor del almirante Bringas se encontraba a bordo del buque anfibio Castilla, LPD especialmente configurado para actuar como buque de mando de una fuerza, al estar dotado de todos los sistemas CIS (command information system) necesarios en operaciones conjunto combinadas. El día 16 salió a la mar estacionándose en el área del Estrecho, listo para dirigir las operaciones de recuperación de la isla, controlando la actuación de buques, aviones, helicópteros, fuerzas de operaciones especiales y de Infantería de Marina.
La operación conjunta de recuperación de la isla.
En la tarde del 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen, patrona de la Armada, la normalidad reinaba a bordo de los buques que patrullaban el mar de Alborán y el Estrecho. En la mar se encontraban las fragatas Navarra, Numancia y Baleares en el área del Estrecho, junto con los patrulleros Laya, Cándido Pérez, Izaro, P-111 y P-114. En el área de Melilla, las corbetas Caza dora e Infanta Elena seguían proporcionando cobertura naval a las Chafarinas y a la ciudad autónoma. No muy lejos de Tarifa, la Unidad de Operaciones Especiales del Tercio de Armada a bordo del Castilla, con helicópteros de las 3ª' y 5ª escuadrillas de aeronaves, se encontraba lista para intervenir. En el aeropuerto de Málaga la EZAPAC, o Escuadrón de Zapadores Paracaidistas, había destacado un equipo táctico o TACP que se encontraba igualmente alistado para entrar en acción.
En Rabassa ya se ubicaban los cuatro helicópteros Cougar que debían transportar a los 23 hombres del Grupo de Operaciones Especiales III (GOE III) que iban a intervenir directamente en la recuperación de la isla, a ellos se unirían cinco infantes de marina, dos tenientes, un brigada y dos cabos, que participarán asimismo en la operación. Estos helicópteros de transporte irían escoltados, desde la base de El Copero (Sevilla), por tres helicópteros de ataque HU-10 armados con AMP de 12,7 mm.
A las 2343 horas el presidente del Gobierno tomó la decisión de emplear la alternativa militar, orden que transmitió el ministro de Defensa a todos los miembros de la JUJEM, llegando a Bétera la orden de despegue de los helicópteros que deberían transportar a elementos del GOE III, desde Rabassa a la base de El Copero en Sevilla, donde repostarían para iniciar el salto final a las 0400 horas, junto con los tres helicópteros de escolta HU-10, no sin antes recoger en Zahara de los Atunes, Cádiz, a los cinco infantes de marina, dos de ellos controladores aéreos avanzados ó ACAF y el resto de operaciones especiales.
La hora H se fijó a las 0617 horas del día 17 de julio, es decir, al comenzar el orto matutino, de forma que los helicópteros dejasen a los incursores con las primeras luces del alba. Paralelamente un helicóptero de la 10ª escuadrilla de la FLOAN, estacionado en Rota, había estado haciendo un vuelo FLIR, actualizando los contactos de superficie en el área que pudiesen afectar a la operación, contactos que afortunadamente se reducían a simples patrulleros, no habiendo rastro ni de la corbeta Arrahmani ni de la fragata Mohamed V, que hubieran podido comprometer el éxito de la operación en el último instante; tan sólo el patrullero Al Hahiq (308), de la clase Osprey Mk-III de 475 t y armado con un cañón Bofors 40/60 y dos Oerlikon 20 mm, se encontraba frente a la isla del Perejil, pudiendo suponer un peligro para los helicópteros y sus ocupantes.
A las 0627 horas, con un ligero retraso sobre el horario previsto debido al fuerte viento de levante reinante que ya alcanzaba los 35 nudos, tomaba tierra en la isla el primer Cougar, siendo seguido por el segundo y el tercero, que depositaron a los 23 efectivos del GOE III y los cinco infantes de marina, sin otro percance que el toque de una de las aspas del rotor de un Cougar con una protuberancia de tierra, afortunadamente sin consecuencias.
Paralelamente dos patrulleros de la Armada, Izaro y Laya, dando muestras de arrojo y decisión, ya que desplazaban bastante menos que el Al Hahiq se situaron a banda y banda del patrullero marroquí emparedándolo prácticamente, sin permitirle reaccionar ante la incursión de fuerzas helitransportadas, y mucho menos abrir fuego, todo ello ante la vigilante mirada de la fragata Navarra, atenta a la maniobra con todos sus sensores y armas alistados.
Afortunadamente los seis infantes de marina marroquíes, ocupantes de la isla, no reaccionaron violentamente y, siguiendo las indicaciones del Cougar que portaba un equipo de megafonía, los tres centinelas depusieron sus armas, mientras que los tres soldados restantes que descansaban fueron súbitamente despertados. La bandera marroquí fue reemplazada por la española, y aquí acabó la operación militar propiamente dicha, que si bien su ejecución apenas duró una hora, mientras se rastreaba la isla en busca de más ocupantes, su preparación duró cinco días.
El único daño fue, además de la pala del rotor ya mencionada, un golpe en la rodilla de un soldado español producido al saltar desde su helicóptero. Una hora más tarde la Legión de Ceuta relevaba en la isla a los efectivos de operaciones especiales, y los seis militares marroquíes, a los que se trató de forma correcta, dándoles un desayuno caliente y una muda limpia en Ceuta – también fueron sometidos a reconocimiento médico - fueron devueltos sobre las 10 de la mañana en El Tarajal, punto fronterizo de Ceuta con Marruecos, junto con su armamento personal: cuatro fusiles de asalto AK-47 y dos H&K.
Durante el desarrollo de la operación y horas posteriores, se mantuvieron alertados los Harrier de la 9ª escuadrilla y en el aire aviones F-18 que actuaron como CAP (combat air patrol), dispuestos a interceptar cualquier traza no identificada que tratase de penetrar en el espacio aéreo español.
Conclusiones.
Una acción por parte de uno de los centinelas disparando su Kalashnikov hubiera podido suponer la pérdida de un helicóptero Cougar, con el riesgo de perecer todos sus ocupantes. A su vez, si el patrullero clase Osprey hubiera abierto fuego, podía igualmente haber hecho abortar la operación, por lo que posiblemente habría sido necesario acallarlo. La pérdida de un solo marroquí hubiese supuesto una serie de protestas por parte del mundo árabe, con consecuencias políticas y económicas incalculables para España. Las bajas de efectivos españoles hubieran sido difícilmente justificables frente a la opinión pública. Por ello no se podía correr ningún riesgo gratuito, que habría convertido la operación militar en un fracaso, si no militar, al menos político.
La efectividad de las unidades de operaciones especiales, probada durante la guerra de Afganistán, y los riesgos asimétricos actuales han obligado a adquirir una mayor y más veloz capacidad de proyección por parte de los tres ejércitos. La discreción y disuasión del submarino, al mismo tiempo que su inmunidad, lo hacen una pieza valiosísima, no sólo como fuente de inteligencia, sino también para el desembarco de unidades de operaciones especiales en costas hostiles. Pensemos en cuán distinta hubiese sido la operación desde el punto de vista naval si en el Orbat adversario hubiese habido un solo submarino. El rápido alistamiento de las fragatas de la Armada, al igual que el de los efectivos del Tercio de Armada, embarcados en los diferentes buques que intervinieron y destacados en Ceuta con sus embarcaciones Supercat, hacen de estas fuerzas unidades de alta disponibilidad. La defensa aérea de España estuvo en todo momento garantizada por el Mando de Combate, gracias a sus aviones F-18 y F-1 y los aviones Harrier de la FLOAN, así como a sus escuadrones de vigilancia aérea (EVAs).
La adquisición de helicópteros de combate tipo Apache o Tigre por parte de las FAS españolas puede considerarse una necesidad, si no para esta ocasión sí para el futuro, previendo una reacción hostil por parte de un numeroso y aguerrido Ejército de Tierra adversario dotado de más medio millar de carros de combate. La posibilidad de contar con patrulleros dotados con misiles antibuque, un viejo proyecto olvidado con los patrulleros clase Lazaga tristemente desguazados, evitaría en el futuro exponer costosas fragatas frente a patrulleros lanzamisiles adversarios ante ataques de un misil Exocet. Igualmente la necesidad de contar con más baterías de misiles antiaéreas para defender la costa sur de España es otra realidad para el caso de una incursión aérea procedente del norte de África.
La invasión de la minúscula isla de Granada por parte de los Estados Unidos en la década de los 80 sirvió para comprobar que los tres ejércitos no tenían procedimientos normalizados y que no se entendían en el campo de las comunicaciones. La crisis de la isla del Perejil ha servido para demostrar que las Fuerzas Armadas españolas son capaces de realizar una operación conjunta de forma impecable, pero que es necesario realizar una serie de adquisiciones en las dotaciones armamentísticas de los tres ejércitos, pues, llegado el caso de una confrontación con algún vecino norteafricano, los ejércitos españoles se verían irremisiblemente solos para afrontarla.
Resumen: Paisa, p’a tu tierra.

VIENDOLAS VENIR.-


LA OPERACION ROMEO SIERRA:
LA SITUACIÓN. Contralmirante JOSE Mª TREVIÑO RUIZ. RGM, Octubre de 2002.
El 11 julio de 2002, una embarcación de la Guardia Civil del Mar procedente de Ceuta, avistaba poco después de las 1400 horas dos banderas marroquíes izadas, una tienda de campaña y a una docena de individuos que, trepando por la escarpada costa de la ensenada de Levante o del Rey, se habían instalado en la isla del Perejil. Los individuos iban uniformados con unos monos de la Gendarmería marroquí, y su mando lo ostentaba el capitán de corbeta Said Gournari de la Marina Real Marroquí -antiguo alumno de la extinta ETEA (Escuela de Transmisiones y Electrónica de la Armada, en Vigo) donde cursó la especialidad de Electrónica-, que se negó a obedecer a los requerimientos de los guardias civiles de abandonar la isla.
Puesto el hecho en conocimiento de la cadena de mando de los ministerios del Interior y Defensa, esa misma tarde se reunía el ministro de Defensa con los miembros de la junta de jefes de Estado Mayor para tratar esa flagrante violación de la soberanía española en una isla, que aunque situada frente a la costa de Marruecos, dista tan sólo siete millas de Tarifa, estando además dentro del radio de acción de las piezas de artillería de costa del MACTAE (Mando de Artillería de Costa del Estrecho). Naturalmente la situación no se debía resolver a cañonazos, y el problema que se debatía a los más altos niveles era la forma de recuperar la isla del Perejil sin escalar desmesuradamente la crisis ni empeorar de forma irreversible las relaciones entre España y Marruecos. Quizá si esa misma noche se hubieran enviado dos “stol” helitransportados de la Unidad de Operaciones Especiales (UOE) de la Infantería de Marina, cuyo acuartelamiento de San Carlos en San Fernando se encontraba a tan sólo 50 millas náuticas del escenario de la invasión, la crisis se hubiera abortado antes de nacer; pero no fue así, y al día siguiente la invasión era noticia de primera página en todos los medios de comunicación social, y las reivindicaciones de Marruecos eran una provocación constante para todos los españoles dignos de este nombre.
En tanto en cuanto no se tomaba una decisión a nivel político, los Estados Mayores de los tres ejércitos y el Estado Mayor Conjunto de la Defensa empezaron a estudiar las diferentes líneas de acción, teniendo en cuenta los diversos factores que afectaban al problema y las distintas hipótesis a considerar. No había que olvidar el caso de las Malvinas, en que los argentinos consideraron la hipótesis que los británicos no iban a organizar una fuerza expedicionaria para recuperar las islas, y cuando la task force de la Marina británica se hizo a la mar, no existía un plan alternativo para evitar su reconquista.
Lo primero a considerar era la amenaza que podría cernirse sobre las tropas españolas en el caso de intentar una operación para recuperar la isla. Extrayendo y analizando los datos de Marruecos en el conocido anuario Military Balance, llama la atención el desequilibrio existente entre los tres ejércitos, a favor del de Tierra, algo que tiene su explicación si pensamos que Marruecos siempre tiene omnipresente el conflicto del Sáhara, donde el Frente Polisario materializa una guerrilla sin elementos aéreos ni navales.
El potente Ejército de Tierra, creado en 1956 a raíz de la independencia de Marruecos, ha sufrido en los últimos 25 años, y como consecuencia de la expansión hacia el sur, un enorme crecimiento, habiendo pasado de 80.000 hombres en 1975, año de la ocupación del Sáhara Español, a más del doble, unos 175.000, aunque, eso sí, con el 80 por 100 de sus efectivos desplegados en las provincias saharauis, estacionando el resto de sus unidades en las proximidades de su potencial enemigo argelino, con el que sostuvo una corta guerra a comienzos de los 60. En esencia el Ejército Real consta de una brigada ligera de seguridad, de guarnición en el área de Rabat para guardia y protección del rey Mohamed VI, una brigada acorazada con carros M-60, dos brigadas paracaidistas y tres brigadas de infantería mecanizadas. Además de estas grandes unidades, existe una pléyade de regimientos y batallones desplegados a lo largo y ancho del extenso territorio marroquí, amén de unidades de operaciones especiales. El total de unidades acorazadas y mecanizadas se estima en unas 2.600, contando con 320 carros de combate norteamericanos M-60 y 185 M-48A5 similares a los españoles, estando pendientes de recibir los más modernos T-72B de origen bielorruso (nota de "Las Historias...", dichos T-72B, según el Jane´s Internacional ya dotan a las FFAA Marroquíes, en un número suficiente como para equipar una brigada Acorazada).
En el ámbito naval, sus buques son bien conocidos, pues la mayoría han sido construidos en astilleros españoles, como es el caso de la hasta ahora su unidad más potente de su Marina, la corbeta clase Descubierta, Lt. Col. Arrahmani, dotada de misiles Exocet y torpedos antisubmarinos. De acuerdo con el prestigioso anuario Jane's Fighting Ships, mucho más moderna es la fragata Mohamed V, entregada en marzo de este mismo año por los astilleros franceses de L´Átlantique en Saint Nazaire, similar a las de la clase Floreal de la Marina francesa y dotada asimismo de misiles antibuque Exocet. El grueso de las unidades de la Marina real marroquí lo forman una treintena de patrulleros de las clases Lazaga (4) y Cormorán (6), construidos igualmente por Izar; Osprey Mk-II (4), de construcción danesa; PR-72 (2), PR-32 (10) y OPV- 64 (6) de construcción francesa; en total 32 patrulleros de diversas características.
Exceptuando los cuatro Lazaga que cuentan con misiles Exocet MM-38 antibuque, el resto de los patrulleros sólo cuenta con cañones con calibres que oscilan entre los 76 mín de los Lazaga y PR-72 a los 40 mm del resto, con la excepción de los pequeños PR-32, que sólo llevan un cañón de 20 mm. Existen además una treintena de lanchas de la Gendarmería, Arcor 46 (18) y Arcor 53 (15), de nulo valor militar, dedicadas a la represión del contrabando y tráfico de drogas.
Todas estas unidades se encuentran repartidas entre el Mediterráneo y el Atlántico, estacionadas en sus base principales de Casablanca y Alhucemas. Los efectivos totales alcanzan los 8.000 hombres, la mayoría procedentes del servicio militar obligatorio que dura 18 meses, incluyendo a los 1.500 infantes de marina, en su mayoría estacionados en Alhucemas, que cuentan con un reducido número de buques y embarcaciones de desembarco.
Los comienzos de la Real Fuerza Aérea marroquí fueron con aviones soviéticos, Mig-15 y Mig-17, y su modernización posterior consistió en la adquisición de aviones norteamericanos F-5 y franceses Mirage F-1 que todavía perduran, aunque se está pendiente de adquirir aviones F-16 de origen saudita, que elevarán notablemente la capacidad aérea. En total la Fuerza Aérea marroquí cuenta con unos 200 aparatos entre aviones y helicópteros, de los que aproximadamente unos 70 son cazas de los dos tipos antes mencionados.
Un rápido análisis de todo lo anteriormente expuesto nos lleva a la conclusión que las FAS marroquíes están compuestas por un numeroso y mecanizado Ejército de Tierra, con tropas aguerridas y adiestradas gracias a ese extenso campo de maniobras que es el Sáhara Occidental, aunque desplegadas en su mayoría en el sur. La Marina, más propia de un servicio de guardacostas que de una armada oceánica, se compone de unidades de pequeño porte, armadas con cañones de pequeño calibre, con la excepción de los seis buques antes mencionados dotados de misiles Exocet, estando organizadas y concebidas para cubrir sus prolongadas costas, desde la frontera con Argelia hasta la de Mauritania, para vigilar y controlar sus ricos bancos pesqueros y reprimir el contrabando y el tráfico ilegal de drogas e inmigrantes. Su Fuerza Aérea, a todas luces necesitada de una modernización (de ahí la adquisición de los F-16), y con un adiestramiento que presuponemos inferior al de cualquier fuerza aérea de la OTAN, puede no obstante alcanzar objetivos al otro lado del Estrecho si el país atacado no dispone de una defensa aérea eficaz.

LA OPERACION ROMEO SIERRA.-

ACCION CONJUNTA A LA SOMBRA DE ATLANTE.-
Contralmirante JOSE Mª TREVIÑO RUIZ. RGM, Octubre de 2002.
La primera operación militar española en la que intervinieron fuerzas terrestres, navales y aéreas, fue el desembarco de Alhucemas del 8 de septiembre de 1925, operación que, además de conjunta, fue combinada al intervenir unidades de la flota francesa, al mando del contralmirante Hallier.
Mandaba toda la operación el general Primo de Rivera, a la sazón presidente del Gobierno, Y sus mandos componentes eran el general Sanjurjo, al frente de la fuerza de desembarco; el vicealmirante Yolif, con las fuerzas navales, y el general Soriano, director de la aviación militar, como jefe de la Fuerza Aérea.
Tres cuartos de siglo más tarde, y teniendo de nuevo como escenario el norte de África, en este caso la minúscula isla del Perejil, se desarrolló la primera operación conjunta real desde la unificación de los tres ministerios militares, hace un cuarto de siglo, acción realizada bajo el mando operativo (OPCOM), del almirante general Moreno Barberá, jefe del Estado Mayor de la Defensa que promulgaría el plan de operaciones (OPLAN) y en la que intervendrían efectivos de los tres ejércitos, siendo el comandante de la Fuerza Operativa (COMANFOR) otro oficial general naval, el contralmirante Bringas, comandante del Grupo de Unidades de Proyección de la Flota (COMGRUFLOT), que tendría el OPCON o control operativo de la Fuerza. Como mandos componentes intervendrían el Mando Operativo Terrestre, que delegaría el planeamiento de la toma de la isla en sí en el jefe del reciente mente constituido Mando de Operaciones Especiales, el general Andréu, con sede en Rabassa (Alicante), y que tendría el Mando Táctico o TACOM de los efectivos terrestres.
El Mando Operativo Naval, a su vez, delegaría el planeamiento de la fase anterior a la operación propiamente dicha y el despliegue naval inicial en el almirante de la Flota, almirante Balbás, con su cuartel general en Rota, que delegaría previamente el TACOM de las unidades navales qué se encontraban desplegadas en el área en el comandante de la fragata Navarra, capitán de fragata Rodríguez Garat. Por último, todo lo referente a las operaciones de defensa aéreas sería delegado por el Mando Operativo Aéreo en el general jefe del Mando de Combate (GJMACOM), general Rubio, ubicado en la base aérea de Torrejón, y que tendría el TACOM de las unidades del Ejército del Aire, mostrando una gran flexibilidad y adaptación a la situación.
Cuando los periódicos del viernes 12 de julio de 2002 anunciaron en su primera página la ocupación de la española isla del Perejil, por parte de una docena de gendarmes marroquíes, pocos sabían dónde ubicarla y casi nadie de su azarosa historia.
Como un farallón costero entre Punta Leona y Punta Almarsa, oculta a los distraídos ojos de los buques mercantes que a diario transitan por el estrecho de Gibraltar, la isla del Perejil se yergue, a seis millas de Ceuta, cual pétreo centinela frente a la costa marroquí, distante apenas 1,5 cables de su rocoso y escarpado perímetro. Su forma es casi triangular con una milla de bojeo; su lado mayor de apenas 500 metros y el menor de 300 le otorgan una superficie aproximada de unos 75.000 m2 formando una meseta con una altura máxima de 74 m, de escasa vegetación y carente de agua.
La isla fue posesión portuguesa desde el año de 1415, y albergó en épocas pretéritas alguna edificación para defenderse de las acometidas de los piratas berberiscos que merodeaban por sus costas, atentos al paso de los buques cristianos que cruzaban por el Estrecho. Tras la unión de los reinos de España y Portugal en la persona de Felipe II, la ciudad de Ceuta y la isla del Perejil pasaron en 1581 a la corona española, permaneciendo en ese mismo estatus al separarse España y Portugal, gracias al tratado firmado el 13 de marzo de 1663 – ratificado cinco años después - por el que el monarca español devolvía al lusitano todas las posesiones portuguesas menos la plaza fuerte de Ceuta – tras la celebración en la ciudad de un referéndum y la isla del Perejil, : desde entonces, la Muy Noble, Leal y Fidelísima.
A lo largo de su historia, en 1580, 1610, 1746 y 1762, los ingenieros militares españoles realizaron diferentes estudios para artillarla y controlar el Estrecho, pero siempre se abandonó el proyecto por oneroso. En 1808, y tras la invasión napoleónica, tropas españolas guarnecieron la isla hasta 1813, siguiendo los consejos de los ingleses, que a su vez trataron de ocuparla sin éxito en 1848. Por la firma de la paz de Wad Ras, el sultán de Marruecos cedía a Su Majestad la Reina de las Españas, "a perpetuidad y en pleno dominio y soberanía, todo el territorio comprendido desde el mar, siguiendo las alturas de la sierra Bullones, hasta el barranco de Anyera" – el “Arroyo de las Bombas” -. En 1887, el Gobierno español mandó construir un faro, izándose la bandera española de forma permanente. El 1 de abril de 1889, el sultán de Marruecos quiso colocar una garita de vigilancia en la isla, pero ante las protestas del gobierno español hubo de abandonar esa idea. Con el final del protectorado español de Marruecos en 1956, no se hizo ninguna referencia a la isla, que mantuvo una pequeña guarnición, compuesta por un cabo y cuatro soldados de la Compañía de Mar de Ceuta, hasta comienzos de los años 60, en que se retiró el último soldado. La última mención oficial de la isla vino en la presentación, ante el Congreso de los Diputados el 26 de febrero de 1986, del Estatuto de la Ciudad de Ceuta, que en su artículo 2.' del título preliminar decía así: "... el territorio de la ciudad de Ceuta es, junto con el Peñón de Vélez de la Gomera y la isla del Perejil, el comprendido en la delimitación actual de su territorio municipal".

PEREJIL 2002. ANTECEDENTES.-


CONDUCCIÓN OPERATIVA DE LA CRISIS DE PEREJIL.-
Vicealmirante JULIO ALBERT FERRERO. RGM, Noviembre de 2002.

Como es sabido, el 11 de julio de 2002, fuerzas de la gendarmería marroquí ocuparon el islote Perejil, de soberanía española, situado en las cercanías de Ceuta. Posteriormente fueron relevadas por fuerzas del Ejército marroquí.
El Gobierno español pidió explicaciones al Gobierno marroquí sin obtener respuesta alguna. La Unión Europea solicitó la retirada marroquí y la OTAN instó a Rabat a dar fin a la ocupación, considerándola como un acto inamistoso.
España consideró inadmisible este acto de fuerza, que ponía fin a la situación de hecho establecida y mantenida desde los años 60, como situación de statu quo, por la cual ambos países se abstenían de establecer cualquier asentamiento permanente en el islote, así como a desplegar cualquier símbolo de soberanía.
Ante esta situación el Gobierno español podía llevar a cabo las tres líneas de acción siguientes:
Línea de acción A: reconquistar el islote mediante una acción inmediata en fuerza.
Línea de acción B: iniciar una conducción operativa de crisis.
Línea de acción C: admitir la ocupación iniciando únicamente protestas por vía diplomática.
No cabe duda que la línea de acción A era la que más satisfacía al orgullo y al honor nacional y la que hubiera reportado mayor prestigio ante el mundo y, sobre todo, ante nuestros aliados, con excepción de "honrosas excepciones" que respondían a fines bastardos cínicamente aireados.
La línea de acción B suponía una actitud más conservadora y prudente.
La línea de acción C era la menos peligrosa, pero también la menos digna.
El Gobierno español decidió emprender la línea de acción B, que consistía en iniciar una protesta formal diplomática y, en caso de no recibir una respuesta que incluyese la finalización de la ocupación, proceder a la reconquista del islote.
Esta decisión implicaba el llevar a cabo acciones propias de una crisis de nivel medio, que podría desembocar en una situación de crisis de nivel alto en la que se emplean las armas.
A efectos ilustrativos expondremos el desarrollo conceptual de la conducción operativa de las crisis con aplicación al caso que nos ocupa. En general, la conducción operativa de las crisis consiste en una serie de acciones políticas, diplomáticas, económicas y militares que se desarrollan en tres fases: el desafío, la reacción y el acuerdo.
El desafío es la acción seguida para conseguir un objetivo. Su característica fundamental es la sorpresa. Así pues la ocupación de Perejil ha sido un auténtico desafío con el objeto de realzar las reivindicaciones marroquíes sobre nuestros territorios del norte de África,
La reacción es la conducción de la crisis propiamente dicha, doctrinalmente se conoce como la maniobra, v en ella se pretende:
Evitar una escalada peligrosa.
Mantener la libertad de acción.
Permitir al oponente una salida honrosa.
Posibilidad de llegar a un acuerdo.
El acuerdo es el final de una buena maniobra, que tratará de ser una solución de compromiso capaz de satisfacer a ambas partes. La maniobra ha fracasado cuando, tras una escalada peligrosa, se llega al conflicto armado.
El Gobierno inició la maniobra activando el Gabinete de Crisis, creado por un Decreto de la Presidencia del Gobierno del año 1986. Está constituido por el presidente del Gobierno, como presidente, y el vicepresidente del Gobierno, como vicepresidente, y como vocales permanentes los ministros de Asuntos Exteriores, Defensa, Interior, Economía y Hacienda. El director del Gabinete del Presidente del Gobierno actúa como secretario. Al propio tiempo el decreto establece que coyunturalmente también pueden incorporarse al gabinete aquellas personas que por las características de la crisis puedan tener una relación directa. Llama poderosamente la atención que el jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), máximo mando militar del Estado, si exceptuamos a S. M. el Rey, no sea miembro permanente (perdón por el inciso).
Esta acción fue secundada por la protesta oficial presentada por nuestro embajador en Rabat y la comunicación a nuestros aliados de la OTAN y de la UE, así como a la ONU, seguida por la conversación telefónica entre ambos ministros de Asuntos Exteriores. Con todo ello, el Gobierno cumplió con el primer requisito de "evitar una escalada peligrosa".
Ante la negativa del Gobierno marroquí se procedió a ocupar el islote desalojando a la fuerza marroquí, conservando, por tanto, el segundo principio doctrinal de "libertad de acción".
Esta operación fue concebida, planeada y ejecutada con brillantez bajo el mando operativo del JEMAD, que promulgó las preceptivas reglas de enfrentamiento (ROEs=Rules of Engagement), según la doctrina vigente. Participaron fuerzas de los tres ejércitos bajo el mando táctico de sus jefes directos constituyendo una acción conjunta bajo el control operativo del comandante del Grupo de Unidades de Proyección de la Flota a bordo del buque de mando Castilla.
Seguidamente España retiró la fuerza de ocupación, con lo que cumplió el requisito de permitir al oponente "una salida honrosa".
Tanto España como Marruecos decidieron mantener la situación de statu quo, lo que de hecho ha supuesto implícitamente llegar al "acuerdo", cuarto y último requisito de la maniobra, previa intención de reunirse próximamente los ministros de Asuntos Exteriores.
Como conclusión final puede decirse que el Gobierno ha realizado una correcta conducción operativa de la crisis conforme a la doctrina oficial, y que en este caso concreto está referida únicamente a la situación creada por la ocupación del islote del Perejil y, por tanto, es independiente de las crisis que surgirán en un futuro inmediato ante las constantes reivindicaciones marroquíes, en las que España tendrá que emprender acciones de retorsión de índole económica, política y militar que le permitan conservar la libertad de acción.