05 abril 2007

LO QUE FALTABA P’AL DURO.-

COBRA FUERZA PROYECTO DE TÚNEL ENTRE EUROPA Y AFRICA… EN LA MENTE DE LOS “FLORENTINOS” Y SIMILARES.
Tarifa, España - Los ingenieros han barajado durante un cuarto de siglo la idea de unir Europa y Africa en el punto en que esos dos mundos tan distintos quedan separados apenas por una estrecha franja de mar agitado.
Después de una serie de estudios que parecía interminable y que reveló más de una sorpresa geológica desagradable, un proyecto para construir el túnel parece cobrar fuerza. Así, un tren de alta velocidad podría ir de un continente a otro en lo que representaría una maravilla de la ingeniería moderna, comparable con el Canal de Panamá o el túnel que une Gran Bretaña con Francia.
Esta vía para pasajeros, automóviles y carga pasaría por debajo del Estrecho de Gibraltar, e iría de Tánger, Marruecos, a la población española de Tarifa, la más meridional de Europa. Se ampliaría posteriormente para el tránsito en ambos sentidos.
Grandes consultores europeos de ingeniería, reunidos desde hace meses, se proponen completar este año un estudio de factibilidad del proyecto.
“Creo que este proyecto es una utopía que se está volviendo una realidad”, dijo Angel Aparicio, presidente de la agencia gubernamental española que supervisa los planes junto con funcionarios marroquíes.
Además de impulsar las economías en ambas orillas del estrecho, los planificadores consideran que la obra representaría una hazaña simbólicamente muy valiosa al unir dos continentes tan distantes en lo social y cultural como cercanos en lo geográfico.
Pero los desafíos tecnológicos son colosales. Por ejemplo, un túnel de prueba cavado frente a Tarifa, hace una década, descubrió una gran variedad de suelos, algunos muy blandos, que difícilmente podrían aprovecharse para apuntalar una estructura tan grande.
El costo extraoficial ascendería incluso a 10 mil millones de euros (13 mil millones de dólares), y los ingenieros consideran que la construcción tardaría 20 años.
Hay que considerar también el asunto espinoso del abismo económico que divide a Europa de Africa —cada año, cientos de africanos que buscan un mejor nivel de vida tratan de llegar de Africa a España en embarcaciones desvencijadas—. Ante esas diferencias, el proyecto podría ser considerado un “elefante blanco”.
Francia y Gran Bretaña, los países unidos por el túnel que atraviesa el Canal de la Mancha, son economías ricas. Sin embargo, el túnel que inauguraron en 1994 ha generado grandes pérdidas económicas.
Pese a ello el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo este mes que está decidido a “impulsar con firmeza” el proyecto del Estrecho de Gibraltar. Señaló que el túnel “acelerará enormemente el crecimiento, desarrollo y prosperidad” en ambos extremos del Mediterráneo.
La agencia de Aparicio y su similar marroquí recomendarán en el 2008 si siguen adelante. No está claro cuándo tomarían los gobiernos una decisión.
Los encargados de la planificación esperan que el túnel cree “un área económicamente integrada entre Europa y el Mediterráneo”, y no sólo una vía para cruzar el estrecho, un recorrido que se realiza actualmente en transbordador.
Vislumbran un día en que las vías del túnel se extiendan más al sur en Marruecos, hasta Marrakech, y permitan hacer el viaje en una fracción del tiempo que se requiere actualmente.
La industria turística de Marruecos, considerada por el gobierno un motor crucial de la economía en el futuro, se beneficiaría con el túnel.
“La llegada de turistas se aceleraría porque la gente podría venir con su propio medio de transporte. Ahora, la necesidad de cruzar en una embarcación representa un obstáculo práctico y sicológico” , conjeturó Tayedine el-Huseini, profesor de derecho económico internacional en la Universidad Mohamed V de Rabat.
Pero los principales ganadores en Marruecos serían los exportadores, quienes podrían enviar sus productos —principalmente agrícolas— al norte con más facilidad. La capacidad de llevar esas mercancías a Europa por tren y no por barco facilitará también la exportación de productos perecederos como tomates y flores, dijo el catedrático.
El Estrecho de Gibraltar, que se formó hace millones de años cuando las masas de tierra se dividieron para formar lo que hoy son Europa y Africa, mide apenas 14 kilómetros en su punto más angosto. Pero el agua es tan profunda que si se construyera ahí un túnel se asemejaría a un tramo de montaña rusa, con una inclinación exagerada.
Así, los ingenieros han elegido un punto menos profundo pero más ancho, de unos 40 kilómetros. Incluso ahí, el suelo marino se halla a unos 300 metros de profundidad, entre cinco y seis veces más que la zona en que se construyó el túnel del Canal de la Mancha.
Luego, está el asunto del terreno blando en el fondo del Estrecho. “Es caótico, ésa es la palabra” , dijo Sebastián Sánchez, ingeniero que supervisa el sitio de prueba del túnel en Tarifa.
Se trata de un fondo marino fangoso e inestable a diferencia del terreno duro en el Canal de la Mancha. Más abajo hay grandes cavidades llenas de escombros dejados por los deslizamientos de las placas tectónicas, un conjunto de arena, piedras y lodo que representaría una pesadilla para cualquier excavación.
Los ingenieros no saben siquiera qué profundidad alcanzan esas dos cavidades, de modo que deberían excavar en ese material. Por si eso fuera poco, la vía de dos túneles (tres, contando el de servicio que pasará por el medio) se ubicaría unos 500 metros debajo de la superficie marina. Sería así el túnel subacuático más profundo que se haya construido jamás.
Y si todo eso se resuelve, habrá que ver si el proyecto es económicamente viable.
“En ningún otro lugar del mundo se combinan estas tres dificultades” , dijo Aparicio, en referencia a la profundidad, el terreno y el dilema económico.
Aparicio añadió que hay ciertas “fantasías” involucradas en la construcción de estos túneles colosales. Recordó el caso del túnel entre Gran Bretaña y Francia, como una decepción en el nivel de ingresos. Así, no necesariamente sería cierto que si se construye algo, los viajantes acudirán.
Un estudio que se realiza en la actualidad busca determinar si la pobreza en Africa haría que el túnel fuera muy transitado en un sentido pero permaneciera prácticamente desierto en el otro, dijo Aparicio.
El ingeniero suizo Giovanni Lombardi, consultor en el proyecto, quien ayudó a construir también el túnel del Monte Blanco entre Francia e Italia —así como otras estructuras desafiantes en el mundo— reconoce los retos en Gibraltar.
“Es algo realmente especial”, opinó. “Muy interesante. No es una tarea fácil” .
No hay un estimado oficial del costo, peo Lombardi considera que la construcción de sólo un túnel costaría 10 mil millones de euros. España y Marruecos esperan recibir financiación de la Unión Europea si el proyecto se aprueba.
En Tarifa, una población ventosa de unos 10 mil habitantes, muchos desestiman el proyecto. Señalan que siempre se ha hablado del plan y que éste nunca se llevará a la práctica.
“Tengo 53 años. He escuchado los proyectos sobre el túnel desde que tenía cinco”, dijo Luis Hoyos Hidalgo, agente de viajes en Tarifa, quien preferiría que el gobierno construyera otra obra subterránea, un estacionamiento, pues Tarifa no tiene ninguno.
El alcalde Miguel Manella dijo que los transbordadores que recorren actualmente el estrecho son más que suficientes, y resultarán todavía más rápidos —reduciendo el tiempo de travesía de 35 a 15 minutos— una vez que Marruecos complete un nuevo puerto en la inmediaciones de Tánger.
“Aquí la gente no considera que el proyecto sea algo tangible”, señaló. “Dice que no lo verá concluido en su vida” . -AP

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